DECLARACIÓN DE INTENCIONES - STATEMENT

 

Soy licenciado en BBAA por la universidad Complutense de Madrid. Desde que acabe mis estudios en 1996 y funde la academia a6 realizo una doble labor como artista y docente. La enseñanza en unos de los mejores lugares donde seguir aprendiendo, sigo formándome.

El arte es la respuesta que doy a las cosas que me pasan día a día, el arte es también la forma de comprender. El arte es resilencia y búsqueda.

 

Podría decir que hago cosas porque me pasa algo.

No hay plan, simplemente ocurre algo y trato de aprender algo de ello.

Cultivo cosas que luego pongo una al lado de otras para ver si forman otra nueva cosa.

 

En la toma de decisiones soy intuitivo, cuando se me ocurre algo interesante lo sigo a ver donde me lleva. Si no me gusta me iré a otro lado.

Un cuadro se sabe dónde empieza, vete a saber donde acaba.

 

Me interesa el concepto de complejidad. Tanto a nivel formal como conceptual. La metáfora que forma constelaciones entre cosas antes alejadas. La metamorfosis de algo que acaba por ser otra cosa descubriendo relaciones antes ocultas.

Me interesa la endeblez de nuestro mundo, de nuestra identidad, todo a punto siempre de desaparecer, cambiando constantemente, consciente de nuestra inevitable mala interpretación de la realidad.

Como referencia para mi trabajo tengo la idea de novela como un género en donde cabe todo. Mi obra desborda en si la pintura llenado textos, ocupando fotografías, pasando de la figuración a la abstracción, buscando la continuidad de ideas en distintos medios.

Intento aunar muchos intereses e influencias. La experimentación y la diversidad son la consecuencia lógica de mi proceso de búsqueda y mis ganas de seguir aprendiendo.

 

Me inspira la capacidad y el caudal de trabajo infinito de Picasso, ajeno a las crisis siempre mirando a lo nuevo; la capacidad de Velázquez de aunar todos los saberes, todo lo que aprendía en una única forma de pintar; el concepto de shock como detonante de la inspiración en la obra de Miró; la manera en que Duchamp se movía, sin tropezar, entre nihilismo, el cinismo y el sarcasmo; la forma de conectar con la naturaleza de Turner; la capacidad de asombro y ese raro optimismo de Klee.